Diez errores que arruinan una dieta equilibrada y que todas hemos cometido alguna vez

    Si estás a punto de tirar la toalla porque no consigues alcanzar tu peso objetivo, échale un ojo a nuestra lista porque quizá estés haciendo algo mal.

    Muchas de vosotras seguro que habéis estado a dieta durante una temporada para intentar encontrar vuestro peso ideal pero la falta de tiempo, la falta de voluntad o sentiros lejos de los objetivos que os habíais planteado os ha sentenciado al abandono o a recuperar rápidamente los pocos kilos que habíais perdido rápidamente.

    Probablemente es que estés haciendo las cosas mal y hayas cometido algunos de estos fallos principales que hemos recopilado y que casi siempre olvidamos. La dieta no es algo circunstancial, sino que es un cambio de hábitos que tienes que asumir y al que te tienes que acostumbrar: no vale con cambiar el jamón serrano ese que tanto nos gusta por el pavo solo por un par de días.

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    Si la dieta que quieres empezar supone un cambio muy grande en tu forma normal de comer, en cuanto abandones tu dieta recuperarás rápidamente todo el peso que habías perdido. Debemos ir más allá de simplemente limitarnos una serie de alimentos y pararnos a pensar para averiguar cuales son esos hábitos alimenticios que nos están arruinando nuestro deseado cuerpo diez.

    Y es que, a veces, algo tan simple como reducir a una cucharada de azúcar en todos esos cafés diarios que te mantienen despierta durante tu jornada eterna de trabajo puede resultar mucho más efectivo que tomar sacarina solamente durante el mes que se haga la dieta.

    Por eso, hemos decidido recopilar esos errores más frecuentes que cometemos y que arruinan una alimentación compensada y saludable además del éxito de la dieta equilibrada que nos hayamos impuesto. Si dejas de cometer estos errores es muy probable que notes resultados rápidamente.

    1. Retirar todas las grasas.

    Tienen muchas calorías, pero son indispensables para la vida y para el deporte. Apuesta por grasas sanas e insaturadas (aceite de oliva, salmón, aguacate). No caigas en el error de eliminarlas todas las calorías, ya que puedes perder energía y caer en infecciones. Las que tienes de reducir son las grasas saturadas y las trans.

    2. No comer frutas y legumbres.

    Son alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas, minerales y fibra dietética. Sigue la regla de 5 frutas al día y no olvides incluir, al menos, un plato de legumbre por semana.

    3. Eliminar los almidones.

    Tienen una mala reputación y hay muchas dietas que empiezan con su eliminación, pero son los alimentos ricos en hidratos de carbono los que dan energía y es importante saber distribuirlos a lo largo del día. Si eres una chica deportista, no elimines de tu dieta semanal las tomas de patatas, arroz y pasta; preferentemente integrales y de índice glucémico bajo.

    4. Comer poco en el desayuno. 

    Es el menú inicial del día y para el catabolismo producido durante la noche, además de ser el principal activador del metabolismo. Intenta tomar hidratos de carbono, proteínas y algo de grasa.

    5. Comer demasiados postres azucarados.

    Si es demasiado dulce es probable que tenga un alto índice glucémico y eso significa que el postre o alimento en cuestión induce una secreción masiva de la insulina, la hormona que provoca el almacenamiento de la glucosa en forma de grasa y reduce el nivel de azúcar en la sangre. Di adiós a su abuso.

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    6. Cenar en abundancia.

    Especialmente si te acuestas poco después de la ingesta: tu sueño no será tan tranquilo y la digestión será lenta y pesada, por lo que tendrás problema para quemar esa cena y encima no descansarás correctamente.

    7. Beber solo cuando tienes sed.

    Si únicamente esperas a que el cuerpo te pida agua tras hacer ejercicio para beber, es un síntoma claro de deshidratación y ya has hecho las cosas mal. Se recomienda beber un litro de líquido con minerales y algo de energía por hora de esfuerzo.

    8. No comer después del esfuerzo físico.

    Si eres de las que no come después de hacer ejercicio porque piensas que vas a recuperar lo que has perdido, estás equivocada. El estado catabólico que induce esfuerzo debe ser compensado con la ingesta de alimentos para tener una recuperación más rápida y para llenar los depósitos de glucógeno y evitar un mayor catabolismo (pérdida) del músculo.

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    9. Comer en exceso antes de cualquier actividad física.

    Los músculos necesitan sangre y nutrientes para moverse con eficacia y lo mismo ocurre con el sistema digestivo, que necesita mucha energía para digerir una comida grande. Así que si eres de esas que se mete un atracón en la comida y pretende salir a quemarlo al momento para poder embutirte en el vestido ese que tanto te gusta por la noche, habértelo pensando antes de engullir tanto. El ejercicio intenso y la digestión simplemente no son compatibles.

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